Followers, Fans…¿calidad o cantidad?.

Tanto los que nos dedicamos a esto del social media como el resto de humanos, cada vez, todos somos más 2.0 y nuestra forma de relacionarnos también. La realidad se impone y resulta atractivo y cómodo seguir a la gente que nos interesa  de una manera simultánea su actividad digital,  sin tener que esperar a que den señales de vida de una manera explícita en nuestro buzón de correo o poniéndose en contacto con nosotros directamente.

No es ningún secreto que las redes sociales son el nuevo contexto digital donde la gente se relaciona conversa y por ende donde las marcas y las organizaciones quieren estar. Como dice el refrán inglés:  ‘fish where the fishes are’ , y claro todo el mundo quiere estar donde están los peces y si puede ser,  cuantos más pesquen mejor. Esa es la nueva obsesión marketiniana digital que algunos quieren imponer: ‘tanto tienes, tanto vales’ donde lo traducen a: tantos fans tienes tú o tu marca, tan popular o efectiva es tu llegada o relevancia de lo que digas al resto de usuarios que te siguen.

Personalmente creo que la cantidad ha estado reñida en la mayoría de los casos con  la calidad. La obsesión por aglutinar masa por el mero hecho de hacer visible un número mayor de fans,  va en detrimento de la fuerza del mensaje. Los usuarios deben llegar a uno o uno debe conectar con ellos de una manera orgánica y natural para que exista esa retroalimentación, ese feedback donde se cree la conversación real y el mensaje fluya. El número exagerado e irreal que es lo que predomina hoy por hoy  de followers como de fans es  indicador que es impresionable para el que sólo quiere dejarse impresionar y deslumbrar. Oiréis que para llegar a veinte líderes de opinión y que os folloween es necesario pagar el peaje de followear a dos mil, pero al final de lo que nos olvidamos es del ruido que esto genera y del tributo nada gratuito que vamos a pagar a larga por ello. La calidad está relacionada con el trabajo constante, detallado, artesanal y personalizado con una factura adecuada a cada cliente u organización. Es mejor llegar a la persona que tienes que llegar y hará llegar tu mensaje a los que te interesan que vocear a una multitud invisible que lo único que te  devolverá será tu propio eco.

La imagen pertenece a screenpunk

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