Twitter: cuando el gorjeo se convierte en ruido

Y es que no es oro todo lo que reluce y sobre todo cuando los números nos deslumbran y somos impresionables por lo que se supone que es palabra de ley. Una vez más nos encontramos ante el mismo dilema, cantidad vs calidad. En el caso de twitter, el precio que se pone en esta carrera por obtener una mayor relevancia en función del número de followers  es brutal.
Me explico, aunque inicialmente twitter  se trataba de una herramienta exclusivamente comunicativa y conversacional, para muchos usuarios de twitter ha pasado a ser una oportunidad de negocio, de branding, una herramienta estratégica de marketing y promoción. El resultado es que mientras unas personas crean un contexto enriquecedor que proporciona valor a lo que se muestra mientras twitean; otros, en la obsesión de promocionar, de hacerse notar, han creado un circuito de carreras de galgos detrás de la búsqueda del mayor número de followers-liebres.

En este escenario, nos encontramos con perfiles de todo tipo: gente que followeará para que le folloween mientras entre otros, algunos optan por realizar el mayor número de tweets a discreción y carentes de contenido sólo con  el fin de conseguir relevancia y lanzar cada treinta minutos una baliza digital diciendo: ‘estoy aquí, no te olvides de mí y de paso followeame’. Desafortunadamente en estos casos, donde sólo prima la carrera por conseguir el número más abultado de seguidores a través de una incontinencia twittera que en la mayoría de los casos sólo le interesa a esa persona; pagan justos por pecadores. Menos mal que  afortunadamente hay muchos twitteros que aportan, que dan valor a la conversación con enlaces, con el feedback propio de una conversación, porque tienen mensaje, y cuando hay mensaje el resultado es el interés y la conversación real, no un ruido de “yoes” continuo.

Para el  twittero compulsivo que llena de ruido todo el espacio de conversación parece que  la premisa es: ‘el que más habla y más alto es al que se le hace más caso porque es más interesante’. Sin embargo, la realidad nos dice que el que más habla o más alto lo hace sólo quiere decir eso; que lo hace con mayor frecuencia y a mayor volumen. Nada más. Esto no es conversación y contenido.

Una estrategia así tal vez de como resultado un mayor número de tweets, un mayor  reclamo para que te sigan pero también una mayor pobreza de contenido y un ruido monótono e hipnótico que distrae de lo realmente importante. El contenido.

Ya se sabe, los silencios bien administrados son parte esencial de la música en las partituras. El ruido no es música, es solo eso. Ruido.

La imagen pertenece a sarub

Posts interesantes que hacen tienen también que ver con el tema de este post:

Mashable: How to quiet the twitter noise.
Social media today: is twitter valid noise or a valid business tool?

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